Andaba buscando esta película desde hacía mucho tiempo. La vi por primera vez en la tele, cuando emitían de madrugada Cineclub en la 2 (¿Siguen emitiéndolo?) y me dejó muy buen sabor de boca. Pero para conseguirla, ni siquiera luego en la era de internet, parecía tarea fácil hasta hace unos meses.

La película está ambientada en la época de la Gran Depresión en Nueva Zelanda. Kate (Greer Robson) es una niña que, tras marcharse su padre a buscar trabajo en Wellington, ha de quedarse en la casa de sus tíos. Pero no es feliz con ellos y no para de tener problemas en la escuela, así que un buen día, harta de todo, se escapa para buscar a su padre. Por el camino, se encuentra casualmente con un veterano de la Gran Guerra, Patrick (Peter Phelps), a quien persigue la policía, y juntos recorrerán los caminos del país hasta llegar a su destino, escondiéndose de la ley, y encontrándose con gente que les ayude, forjándose mientras tanto una unión entre ambos.

Es, lo que llamo, una pequeña perla, una película poco o nada conocida que te sorprende, por sus imágenes, por los actores y por la historia que cuenta y cómo la cuenta, en la que a pesar del poco diálogo, se desarrolla a la perfección la relación de los personajes.

Existe una película de Disney parecida y más o menos del mismo año llamada The Journey of Natty Gann, con la misma premisa. Sólo que en la de Disney, aparece un perro.

Y no tengo mucho más que decir sobre Starligh Hotel. Después de muchos años, al verla al fin de nuevo, me ha gustado igual que antes y tras tanto tiempo sin actualizar el blog, me ha parecido un buen tema para escribir una nueva entrada.


KATE: Quiero irme de este lugar.
EL MAGO: ¿Y quién te lo impide? ¿Acaso estás lisiada?
KATE: Sólo soy una niña.
EL MAGO: Cuando Alejandro Magno era sólo un niño conquistó medio mundo. Pero era un muchacho. Si quieres hacer algo, hazlo.

KATE: ¿Dónde vas a pasar la noche?
PATRICK: Tengo una reserva en el Hotel de las Estrellas.

Os dejo un trailer:

Y una escena graciosa.