Ésta es la última película que he visto; no me ha parecido una maravilla pero está entretenida y tiene momentos graciosos.

Cara-Ethyl (Kylie Sparks) va a cumplir 18 años, y está sola en su fiesta de cumpleaños con su madre ciega. Habladora, algo brusca y sin amigos, desea escapar de su vida. Esa tarde conoce a Matt Firenze (Ethan Embry), el repartidor de pizzas, un treintañero atractivo y sociable, que se apiada de Cara y accede a llevarla con él esa noche en su ronda de reparto de pizzas, lo que será una noche de experiencias nuevas para ella.

Aunque la chica que interpreta a Cara-Ethyl lo hace bastante bien, el personaje en sí en ocasiones resulta algo molesto, pero lo bonito de la película es la relación que se establece entre ella y Matt, especialmente por lo protector y vulnerable que es él.

Por otro lado, la descripción del resto de personajes secundarios es bastante realista, un poco al estilo de las películas de Todd Solondz, como Bienvenidos a la casa de muñecas, pero sin estar tan bien perfilados.

Pero a mí lo que más me ha gustado ha sido redescubrir a Ethan Embry, un actor que siempre hacía de pardillo en películas de los 90, que ha mejorado con los años (como el buen vino) y que demuestra aquí, que a pesar de no haberse convertido en una estrella de Hollywood, el hombre sabe actuar (y cantar).

Os dejo el tráiler:

Y una escenita: