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Demon me recomendó esta película porque sabe que me gustan los musicales y porque quizás me atrajera cierta parte de la historia, así que haciéndole caso, le di una oportunidad y me ha gustado lo bastante como para querer hablar de ella en el blog, que hacía tiempo que no actualizaba.

El principio de la película me dio esperanzas de que podía gustarme: durante el desalojo de una casa okupa, un grupo de okupas se burlan de los polis desde una azotea al ritmo del “Aserejé”. A pesar de mis prejuicios hacia esa canción, la escena me encantó, recordándome en parte de “Hair“. Luego se nos trasporta al hogar de una familia española media sevillana y los problemas de comunicación entre el padre de familia, Luís (Antonio Dechent) y las tres mujeres de su vida: su madre, su mujer y su hija. Durante la Nochevieja, estos problemas llegan a su culmen y las tres deciden abandonarle. Su mujer, agotada por la falta de reconocimiento ante su continuo esfuerzo por hacer funcionar la casa, se va a un monasterio a meditar y buscar la paz que no encuentra; su madre, enferma de cáncer a la que quieren ingresar en una residencia, se marcha a Sitges con dos okupas, y la hija, enamorada de uno de ellos e incomprendida en su casa, se marcha por su cuenta también a Sitges. Por su parte, Luís contrata a un detective privado, Manolete, para que le ayude a buscarlas.

Durante el desarrollo de la historia, que mezcla el drama y la comedia, se incluyen números musicales, en los que los protagonistas se lanzan a cantar (en playback, claro) canciones que van acorde con lo que sienten en ese momento; unas son conocidas y otras son nuevecitas para la peli. Y tengo que decir que lo mejor de la película, para mí al menos, han sido algunos de estos números musicales, como el de “Melancolía”, el “Aserejé” del principio, o “Tu frialdad”. Los actores están correctos, unos más que otros. El personaje más carismático es El Utrera (Raúl Arévalo), el okupa buenazo e inocentón; el detective Manolete (Manuel Morón) tiene las escenas supuestamente más graciosas, y aunque te ríes con él, su parte se hace demasiado larga en algunos momentos; Lola Herrera que interpreta a la abuela no me sorprendió ni me emocionó su parte, que se supone que es la más triste; y la actriz que hace de hija tiene una cara muy melancólica que queda muy bien en buena parte de la cinta, aunque le falta algo de nervio.

En cuanto a la historia, me pareció demasiado sentimental y azucarada, sobretodo hacia el final, que se hacía un poco inverosímil, pero en su conjunto, el planteamiento no está mal. Pero se salva por las canciones y números musicales, que por cierto, tienen prácticamente todos un aire de flamenco modernillo muy chulo.

En fin, que si queréis saber por qué se frotan las patitas… ved la película. La respuesta es perfecta en el momento en que se da.

Trailer de la película:

Uno de mis momentos favoritos de la película(Melancolía):