Director: Neil Jordan
Actores: Sarah Patterson, Angela Lansbury, David Warner, Micha Bergese, Stephen Rea, Terence Stamp (pequeño cameo).
En un dormitorio lleno de juguetes, Rosaleen duerme inquieta, con el rostro aun cubierto por el maquillaje que le ha r
obado a su hermana mayor. En su sueño, su hermana muere devorada en el bosque por una jauría de lobos. A partir de aquí, nos adentramos en el mundo onírico de la joven, imposible de situar en el espacio y en el tiempo, pero que recuerda claramente a la idea que tenemos de los cuentos. Tras el entierro de su hermana, Rosaleen empieza a pasar más tiempo con su abuela, una resabida ancianita, que le llena la cabeza de consejos y advertencias acerca de los hombres-lobo y de la importancia de no apartarse nunca del sendero.
La película está llena de metáforas (la más clara es la caperuza roja) y simbología, a veces repetitiva y otras veces confusa y sub-realista, acerca de la pérdida de la inocencia, el paso de la niñez a la adolescencia, y el despertar sexual. Por lo tanto no se trata de un relato de terror, ni de una película de hombres-lobos, sino más bien de un cuento inspirado en Caperucita Roja sobre crecer y abandonar la infancia.
La película está basada en varios relatos cortos, centrados en la licantropía, procedente de “La Cámara Sangrienta” de Angela Carter, escritora con persistente fijación en la sexualidad femenina, plasmada en sus relatos y novelas a través de historias insertadas en escenarios de fantasía, bastante opresivos, en los que las protagonistas despiertan sexualmente de la niñez a la edad adulta.
La estética de la película es de lo mejor, con decorados de aldeas de cuento y frondosos bosques por donde perderse. El vestuario es igualmente acertado, con una mezcla de diversos estilos, sin importar la época en que se sitúa la historia sino en la imagen que se quiere dar de cada personaje, con lo que la idea de irrealidad y fantasía no puede escapar de nuestra mente. Los efectos especiales no son ninguna maravilla, pero cualquier espectador amante de los efectos tradicionales de antaño, esos que se hacían fotograma a fotograma, con maquillaje de verdad, sabrá apreciarlo y lo preferirá a cualquier truquito hecho con ordenador. Y por último, la banda sonora, compuesta por George Fenton, remata la película perfectamente con ese toque de fantasía, misterio y jugueteo que se ve en ella, y que evoca acertadamente esa atmósfera onírica.
Como ya he dicho, no es una película de terror, sino una revisión del cuento de Caperucita Roja, pero llevado a otro nivel, sin moralejas infantiles para inculcar la obediencia en los niños, sino más bien, al contrario: descubrir por uno mismo, y sin miedo, lo que implica hacerse adulto/a.
CITAS:
ABUELA: ¡No te apartes del camino! ¿No has oído lo que te he dicho? Si te alejas del sendero puede ser tu perdición. Las bestias salvajes no tienen misericordia. Nos esperan en el bosque, en las sombras. Y si andas por donde no debes, caerán sobre ti. Bueno, tranquila. No te disgustes. Es algo que tienes que aprender, si no acabarás como tu pobre hermana.

ABUELA: Te queda mucho por aprender, niña. Nunca te apartes del sendero; nunca comas una manzana que ha tirado el viento, y nunca te fíes de un hombre cuyas cejas se juntan.

ABUELA: No te puedes fiar de nadie y menos de un sacerdote; no en vano todos le llaman “Padre”.

MADRE: Le prestas mucha atención a tu abuela. Sabe muchas cosas, pero no lo sabe todo. Si hay una bestia dentro de los hombres, encuentra la horma de su zapato en las mujeres también, ¿me entiendes?

ROSALEEN: ¿Quién viene a entonar esos cánticos?
CAZADOR: Sólo son mis compañeros, querida. Me gusta estar en compañía de lobos. Mira por la ventana y los verás.
ROSALEEN: Pobres criaturas. Hace un frío horroroso ahí fuera. Comprendo por qué aúllan tanto.

ROSALEEN: ¿Eres de nuestra raza o de la de ellos.?
CAZADOR: Ni de una ni de otra. De ambas.
ROSALIN: ¿Y dónde vives? ¿En nuestro mundo o en el suyo?
CAZADOR: Voy y vengo entre los dos. Mi hogar no está en ningún sitio.

VOZ EN OFF:
Jovencitas, hay una moraleja:
Nunca dejéis el sendero;
No os fiéis de ningún forastero,
Quién sabe qué pasará.
Al igual que bellas, sed también sagaces
Un lobo se esconde tras mil disfraces
Ahora, como antes, es verdad evidente
Cuanto más dulce la lengua, más afilado el diente.

Añado un video. Como el youtube no tenía ningún trailer de la peli, he hecho un pequeño montaje: