El tema de hoy es Amélie. La verdad es que estoy falta de inspiración para las actualizaciones y lo único que me vienen son películas con las que me identifico por algunas cosas, chorradas en la mayoría. En “Cumbres Borrascosas” fue por el humor del momento, borrascoso, y ahora con “Amélie”, por algunas de sus frases, sobretodo las relacionadas con la timidez e indecisión en la vida real, esa gran carga que pesa sobre mis hombros.
Para quien no hay visto la película, Amélie Poulain es una joven introvertida con gran imaginación, a la que le gusta disfrutar de los pequeños placeres de la vida. Trabaja de camarera en una cafetería de París, lugar en el que se topa con toda clase de personajes. Un descubrimiento fortuito le plantea una nueva misión en la vida: hacer más feliz la vida de los demás, y así sin que nadie se dé cuenta, realiza toda clase de estratagemas para conseguirlo. Pero… toda la decisión que emplea para ello es la misma que le falta cuando se trata de ella misma y conseguir su propia felicidad.
En su día, la película me gustó mucho. Tiene un gran comienzo, consigues identificarte con algunas de las cosas que se cuentan, y la forma de narrar la historia es muy original; la banda sonora de Yan Tiersen es muy bonita y la estética, a veces casi de dibujo animado, está muy bien conseguida. Como se decía cuando se estrenó, es una película hecha para los soñadores, no deja de ser como un cuento: ingenuo, puro y a veces algo infantil. Contiene nostalgia, sentimentalismo y optimismo, pero cuando se ve en un día de gran cinismo, no te despega ni una sonrisa.
Hoy en día, me sigue gustando, pero algunas veces se me hace algo pesada, y ciertos personajes que se supone que deben caerte bien, pues no me caen. Eso si, Audrey Tautou ya puede hacer Códices da Vincis a montón, que el personaje de Amélie no se lo podrá quitar de encima en la vida.
Conozco gente a la que le encanta la película, aunque tampoco comparto el entusiasmo de algunos; y también sé de gente que no la soporta. Supongo que también habrá gente que la considera una más, y otra que ni la habrá visto. Para mí, no está entre mis favoritas, pero creo que es de ésas que hay que ver, y en mi caso, re-ver de vez en cuando.
FRASES (de más favoritas a menos. Algunas son grandes verdades, o verdades a secas):

Si Amélie prefería vivir en un sueño y seguir siendo una jovencita introvertida estaba en su derecho, ya que malograr su vida es para todo ser humano un derecho inalienable.

Un buen apuntador oculto tras los tragaluces listo para daros una réplica mordaz es lo que haría falta para que los tímidos tuvieran la última palabra.

 La suerte es como el Tour de Francia: la esperas todo el año y luego pasa rápido. Las oportunidades hay que atraparlas deprisa, sin dudar.

Si. Fracasado. Me gusta esa palabra. Así se escribe el destino humano: fracasando.

Señor, cuando un dedo apunta al cielo, el tonto mira el dedo.

Sin ti las emociones de hoy no serían mas que la piel muerta de las de ayer.

En mi familia se suele decir que quien conoce bien los refranes no puede ser malo del todo.

Cualquier otra chica habría llamado enseguida, habría citado al chico en una terraza para devolverle el álbum y así sabría si valía la pena seguir soñando o no. Eso se llama enfrentarse a la realidad. Pero eso no es lo que Amélie quiere.

No son buenos tiempos para los soñadores.

– ¿Cree en los milagros?
– Hoy no.

¿Y de ella? De todos los desarreglos de su vida, ¿quién se ocupará?

Mi pequeña Amélie. Ud. no tiene los huesos de cristal; podrá soportar los golpes de la vida. Si usted deja pasar esta oportunidad, con el tiempo su corazón se irá volviendo seco y frágil como mi esqueleto. ¿A qué espera? ¡Ande! ¡Vaya a por él!