Mañana hará un año desde que tuve la oportunidad de ver el musical de Les Misérables en el Queen’s Theatre de Londres, gracias al mejor regalo de cumpleaños que he tenido nunca, y puedo decir que uno de mis sueños, aunque suene muy cursi, se hizo realidad. Otro de ellos es ir a Jordania, por si acaso jeje.
El comienzo de mi pequeña “obsesión” con el musical supongo que empezó antes de conocerlo, cuando me leí la novela de Victor Hugo, que me encantó, aunque reconozco que es un tocho, pero la historia que cuenta es muy bonita (la frase de abajo en el blog es del libro). Vi un par de adaptaciones al cine y una serie de TV, pero ninguna me convenció, ninguna transmitía la emoción del libro. Y entonces, los astros se alinearon y un día haciendo zapping acababa de empezar un programa de ópera del Canal 33 (canal catalán) y el presentador anunciaba que iban a emitir a continuación el musical este. Conocía sólo un par de canciones, que me habían gustado, así que me lo grabé. Y desde entonces soy fan. Me compré el CD, convertido en mi tessssooooro. Y desde entonces, siempre he deseado poder ver el musical en directo.
¿De qué trata? Es muy difícil resumir una historia que ocupa casi 500 hojas en mi edición del libro, y que dura unas 3 horas en el musical. Pero a grandes rasgos, trata de un hombre, Jean Valjean, que da un giro de 180 grados en su vida, y pasa de la oscuridad a la luz, perseguido en todo momento por Javert, servidor de la Ley, que no concibe semejante cambio en un hombre y quiere hacerle pagar por sus supuestos crímenes. La historia abarca un periodo de tiempo de 17 años, en el que diferentes personajes forman el mundo de Jean Valjean, y conocemos de primera mano la revolución de 1832 en las barricadas de París.
En palabras de Victor Hugo:
Mientras exista, como consecuencia de las leyes y de las costumbres, la condenación artificial, que crea infiernos en plena civilización, y complique con fatalidad humana el destino que tiene un origen más alto; mientras no se resuelvan los tres problemas del siglo, la degradación del hombre por el proletariado, la decadencia de la mujer por el hombre y la atrofia del niño por las tinieblas; mientras que en ciertas regiones sea posible la asfixia social, o lo que es lo mismo y para decirlo en lenguaje más claro, mientras existan en el mundo la ignorancia y la miseria, libros como éste nunca serán inútiles.”

El musical no abarca toda la novela, ni mucho menos, pero, en mi opinión, es mucho más fiel a ella que las adaptaciones que he visto al cine, o al menos, desprende con más intensidad la fuerza de las ideas de Victor Hugo y la crítica social. Pero también el romanticismo en la historia de amor y en los cafés de estudiantes, por ejemplo. La puesta en escena es impresionante, especialmente las barricadas y los tiroteos. Te lo crees, aunque sea teatro. El escenario es giratorio, así que eso daba mucho juego a la hora de plantear las escenas, con mucha originalidad: hacía simular el caminar largas distancias; daba la posibilidad de ver qué hay a los dos lados de un muro, al igual que a los dos lados de la barricada. Y las voces, todas impresionantes. Vamos, yo me pasé todo el espectáculo con la piel de gallina.
El concierto que me grabé de la tele fue la celebración del 10º aniversario del musical, para lo que reunieron al “reparto de ensueño” (Dream Cast), pero no estaba representado, simplemente salían los actores delante de micrófonos a cantar, caracterizados como sus personajes. Aun así, está muy muy bien. Los dos actores principales, el que interpreta a Valjean y el que hace de Javert, ambos fueron los primeros que los interpretaron cuando se estrenó en Londres en 1985. El musical ahora ya tiene casi 21 años, aunque el primer álbum conceptual es de 1980 y originario en francés.
Este concierto es lo único más o menos decente (y entero) que se puede conseguir, si no se puede ver en directo el musical, y aquí os dejo un pequeño montaje con trocitos del mismo (recomiendo subir el volumen bastante alto):

Y para despedir el concierto, subieron al escenario 17 Valjeans de algunos de los países que en esos momentos estaban representando Les Misérables. Cada uno cantó en su lengua una estrofa de una de las canciones más famosas del musical: