Director: Terrence Malick
Intérpretes: Q’Orianka Kilcher, Colin Farrell, Christian Bale.
Llegan 3 barcos a las costas de Virginia; cansados del viaje deciden crear allí mismo una colonia, Jamestown. El capitán John Smith es enviado en una expedición a lo desconocido para tratar con el jefe de la tribu indígena más cercana; pero son atacados por estos, y él es tomado prisionero. A punto de ser ejecutado, la hija del jefe, la princesa Pocahontas (nunca escuchamos su nombre), impide que su muerte se lleve a cabo, y a partir de ahí empieza a convivir con los indios, a conocer su modo de vida, la utopía de la convivencia y, como no, la princesa y él se enamoran. Smith es liberado y regresa al fuerte, donde sus hombres se mueren de hambre, y sus vidas no pueden ser más distintas a las de los indios en su comunidad.
Esto es sólo un tercio de la película, en la que no hay casi diálogos, y donde predomina el sonido ambiente, anteponiéndolo a cualquier adorno musical. La historia es “narrada” por los personajes, que expresan en voz en off sus pensamientos, sentimientos y sensaciones.
Como la mayoría ya sabe (sobretodo si se han visto las películas de Disney), la historia de Pocahontas no termina con John Smith y su partida, sino que ella se llega a casar e incluso viaja a Inglaterra donde tiene una recepción con los reyes. La idea de ver una película que tratara con realismo y sin sentimentalismo la trayectoria vital de esta princesa india era más que interesante, pero creo que el director se llega a perder en su propia película, se pierde y vuelve a encontrar el camino, pero el resultado en mi opinión es el de una historia que te deja fría, que no llega a conmover ni a tocar la fibra del espectador, y que para colmo se hace interminable.
Si que es verdad que hay imágenes muy hermosas, y que las escenas en el fuerte poseen gran realismo por su crudeza en el sentido de miseria en el modo de vida de los colonos. Pero esto no es suficiente para engancharte con la historia. Por dárselas de pretenciosa en cuanto a realismo, falla al no mostrar la verdadera naturaleza del ser humano; la voz en off no es suficiente para comprender a los personajes y sus acciones, sobretodo a John Smith. La cámara se recrea en planos fijos mostrando un árbol, un rostro, un paisaje, y llegas a preguntarte si esto nos conduce a algún sitio.
Aun así, creo que si esta película la hubiera visto en casa, tumbada en el sofá, la hubiera disfrutado, como me pasó con “Ludwig”, un tostón de época de lo más refinado.
He leído por ahí que a la gente que le ha gustado “El Nuevo Mundo” la consideran una obra de arte y la ensalzan como algo fuera del estilo hollywoodiense y de las historias vacías que se ruedan hoy en día. Creo que para gustos, colores. Puedo entender el estilo de dirección de Malick, su intención o el mensaje. Pero en su conjunto, queda una obra sin pizca de emoción, cuyos personajes te dejan indiferente.
No me hubiera importado ver a un John Smith más mezquino, que no actuara tanto a la sombra, sino que mostrara más abiertamente la parte negativa de su forma de ser, y a una Pocahontas menos inocente (parece que todo sea nuevo para ella, incluso su propio mundo). El único que más o menos está bien representado es John Rolfe, y para mí su parte es lo que más me gustó de la película.
Me sorprendió ver a un montón de rostros conocidos (que no famosos) haciendo de secundarios; algunos incluso sin diálogo, lo cual no dice mucho puesto que ni siquiera los protagonistas habla demasiado.
Aun espero la película definitiva sobre Pocahontas. Mientras tanto, me quedo con la de Disney, que al menos tiene canciones.