Pero no se puede denigrar lo que se ama sin que ese gesto nos aparte un poco del objeto amado. A los ídolos es mejor no tocarlos: algo de su dorada capa se queda inexorablemente entre los dedos. (Gustave Flaubert, Madame Bovary)

– (…) Caspita… pensar que estamos todavía en la misma historia. ¿Las grandes historias no terminan nunca?.
– No, nunca terminan como historias – dijo Frodo -. Pero los protagonistas llegan a ellas, y se van cuando han cumplido su parte. También la nuestra terminará, tarde… o quizá temprano. (J.R.R. Tolkien, Las Dos Torres)

He de aprovechar la libertad que siento mientras sienta dentro de mí tanta fuerza y juventud. Pedro tenía razón cuando decía que hay que creer en la posibilidad de la felicidad para ser feliz. Y ahora creo. Dejemos que los muertos entierren a sus muertos; mientras se vive, hay que vivir y ser feliz. (Leon Tolstoi, Guerra y Paz)

Siento un nuevo amor por ese resplandeciente instrumento que es el alma humana. Es algo maravilloso y único en el Universo, siempre atacado y jamás destruido…, a causa del “tú podrás”. ( John Steinbeck, Al Este del Edén)

– La inexperiencia le ciega los ojos – contestó – y la ve a través de un hechizo; no se da cuenta de que lo dorado es fango y las tapicerías de seda, telarañas; de que el mármol es pizarra vulgar y las maderas bruñidas, simples desperdicios y cortezas. Pero aquí, todo es auténtico, dulce y puro. (Charlotte Brönte, Jane Eyre)

Eres la cosa más extraordinaria que he visto en toda mi vida. Ni siquiera en fotografías había visto nada igual a ti; tampoco he leído tu descripción en los libros, tú con tus alhajas, pinturas, pieles, cuchillos y armas, como una versión fálica y diabólica de las bellezas femeninas de otras épocas. Lo que más me gustaría sería conservarte en formol, en un enorme frasco, en la repisa de la chimenea de mi tranquila habitación, donde pudiera mirarte e imaginarte. Y ése es el mejor de los lugares para ti, obra de arte transeúnte. Como el buen doctor te educó por encima de tu condición, bien podrías ser una pieza de exhibición para asombro de intelectuales, como cualquier otra cosa. Tú, tú no eres nada sino el furioso invento de mis noches virginales. (Angela Carter, Heroes y Villanos)

La vida es un sueño; el despertar es lo que nos mata. (Virginia Woolf, Orlando)

Todas las familias felices se asemejan; cada familia infeliz es infeliz a su modo. (León Tolstoi, Ana Karenina)