Abril 2008


Esta película de 1990 es la última que he visto y me ha resultado muy interesante. Llevaba queriendo verla desde que la recomendara mi profesora de literatura de BUP mientras leíamos Hamlet y por fin la he “adquirido”, muchos años después de aquello. Pero más vale tarde que nunca.

La historia se centra en estos dos personajes, Rosencrantz (Gary Oldman) y Guildenstern (Tim Roth), secundarios del Hamlet de Shakespeare, pero convertidos aquí en los protagonistas de la acción, siguiendo sus movimientos esperando su intervención en la susodicha obra, sin saber muy bien qué hacen en ese escenario de la corte ni con esa gente cuyos problemas no logran entender, pero que sellarán su destino, dejándose llevar por la voluntad del dramaturgo inglés.

Se trata de personajes cómicos que pasan las horas muertas realizando juegos de preguntas, hablando de sus pensamientos más trascendentales e intentando descifrar qué ocurre a su alrededor. De tanto en tanto, se ve de fondo lo que está ocurriendo en lo que sería la obra de Hamlet, siempre teniéndolos a ellos como observadores, excepto cuando interactúan directamente con el resto de personajes por exigencias de Shakespeare.

Como tercer personaje principal tendríamos al actor (Richard Dreyfuss) de una compañía de teatro, experimentado en el campo de la ficción, no como estos dos infelices, que intenta enseñarles que no pueden luchar contra lo que está escrito y que puesto que representan una tragedia, ha de terminar como tal.

La película está diriginda por Tom Stoppard, quien es, además, el autor de la obra de teatro en la que se basa el film, y los dos protagonistas, tanto Gary Oldman como Tim Roth están perfectos en sus papeles, interpretando, como dice el propio autor, a las dos caras de una misma moneda. Aunque el principio se hace algo lento y desconcertante, al final me ha dejado muy buen sabor de boca y eso que hay momentos que se hacen algo pesados, pero estos son compensados con escenas de diálogos realmente divertidos e ingeniosos que me han hecho soltar más de una carcajada, y con discursos filosóficos recitados en clave de humor pero que no dejan de ser certeros. Vamos, que estos personajes me han resultado de lo más entrañable.

No sé qué más contar. La verdad es que se podría hacer todo un análisis de esta película, pero no soy experta en Hamlet ni en teatro así que paso de enrollarme intentando hablar de cosas que en otros sitios estarán mejor explicadas. Si a alguien le interesa el tema, en la wikipedia hay un artículo interesante sobre la obra (pero seguro que por ahí hay algún análisis o tesis).

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FRASES (mi parte favorita):

EL ACTOR: ¡Somos actores! ¡Somos lo contrario a la gente!

ROSENCRANTZ: Debemos nacer con la intuición de mortalidad. Antes de conocer la palabra para ello. Antes de conocer siquiera que existen las palabras. Salimos sangrientos y chillando, sabiendo que con todos los puntos de la brújula, sólo hay una dirección. Y el tiempo es su única medida.

EL ACTOR: El viejo cree que él (Hamlet) está enamorado de su hija.
ROSENCRANTZ: Cielos. ¡Estamos acabados!
EL ACTOR: ¡No, no, no! ¡Él no tiene una hija! El viejo cree que está enamorado de su hija.
ROSENCRANTZ: ¿El viejo?
EL ACTOR: Hamlet… enamorado.. de la hija del viejo… cree… el viejo.
ROSENCRANTZ: Ah

EL ACTOR: Hay un patrón en todo arte. Seguro lo sabréis. Los hechos deben sucederse con estética, moral y una conclusión lógica.
GUILDENSTERN: ¿Cuál es en este caso?
EL ACTOR: Nunca varía. Nuestro objetivo es que todos los que están marcados para la muerte, mueran.
GUILDENSTERN: ¿Marcados?
EL ACTOR: Hablando en términos generales, las cosas han ido tan lejos como es posible, cuando están tan mal como razonablemente pueden estar.
GUILDENSTERN: ¿Quién lo decide?
EL ACTOR: ¿Decidir? Está escrito. Somos actores. Seguimos directrices, no elegimos. El malo termina tristemente, el bueno desafortunadamente. En eso consiste la tragedia.

Os dejo una escena que me pareció divertida. Son los dos protagonistas jugando a las preguntas, juego que consiste en hacerse preguntas el uno al otro rápidamente, en el escenario de una pista de tenis.

Película que retrata los últimos años de la vida de Jane Austen (Olivia Williams) mientras intenta ayudar a su sobrina Fanny (Imogen Poots) en la elección del marido ideal. Esto sirve de excusa para que la propia escritora eche la vista atrás y reflexione sobre las decisiones tomadas en el pasado, cuestionándose si fueron acertadas habiéndola condenado a una vida de “soledad” y semi-pobreza pero también dotándole de la libertad para seguir dedicándose a escribir.

A pesar de que en todas sus novelas, las heroínas encuentran a su media naranja y se casan al final, Jane Austen permaneció soltera hasta la tumba, y no por falta de pretendientes precisamente. Se sabe que recibió al menos dos proposiciones de matrimonio y es conocida su faceta de coqueta en bailes y fiestas. El caso es que una de esas proposiciones llegó a aceptarla para retractarse al día siguiente, quizás después de pasar la noche en vela recapacitando sobre si la posición económica era más importante que el amor (el pretendiente en cuestión era el heredero de una gran propiedad ni más ni menos).

Pero el caso es que no podemos saber lo que pensaba realmente, ni si se arrepintió alguna vez de ello; lo único que se conserva de sus pensamientos son las cartas que no fueron destruidas a su muerte y que son la base del guión de Miss Austen Regrets, de hecho, me enteré, gracias a Cristina, que muchas frases están sacadas literalmente de esas cartas.

La película nos presenta a una Austen madura, irónica y también algo borde, satisfecha de su condición de soltería. A medida que avanza la historia, el tono general se vuelve más amargo, que es cuando el pasado la golpea debido a circunstancias presentes. Como contraste, tenemos a su sobrina Fanny, llena de esperanzas y juventud, con toda la vida por delante, a la que Jane en alguna ocasión observa con amargura haciéndole recordar que su momento ya pasó. Este personaje parece que sea la representación del espectador amante de Jane Austen, queriendo saber más de la escritora de lo que nos muestra y esperando descubrir sus secretos.

Entre los personajes secundarios tenemos a la hermana de Jane, Cassandra (Greta Scacchi), que representa el pilar sobre el que la protagonista se apoya, y Brook Bridges (Huge Bonneville), un antiguo pretendiente que vuelve a entrar en su vida; la madre (Phyllida Law), hiriente en sus palabras aunque no lo pretenda; los hermanos de Jane, cuyos problemas económicos afectan a todos y una serie de personajes masculinos que hacen mostrar a Jane su lado más flirteador.

Hay escenas realmente bonitas, para lo cual ayuda, como no, la perfecta factura de la BBC, pero lo que realmente enriquece a la película son los diálogos, la voz en off de Jane, en definitiva, el excelente guión de Gwyneth Hughes, que consigue crear a una Jane Austen creíble, y emocionarnos al mismo tiempo con sus reflexiones, no como en ese supuesto biopic llamado “La Joven Jane Austen” que no tenía credibilidad ni sustancia alguna.

También hay que decir que la elección de los actores es bastante acertada. Aunque es difícil poner un rostro real a Jane Austen, Olivia Williams acaba convenciéndonos, al menos del guión, y su entonación profunda le da un tono de inteligencia y carácter al personaje. Greta Scacchi, aunque aparece poco, fue de lo que más me gustó, y además tiene cierto aire a Olivia Williams con lo que pasan por hermanas totalmente. Todas las escenas que comparten estas dos actrices son preciosas, en especial una hacia el final. El resto de actores me pareció bastante correcto. Imogen Poots (Fanny) vista en “28 semanas después” está llena de frescura y también descubrí a un par de actores interesantes que no conocía.

En definitiva, esta es una película que los amantes de Jane Austen no pueden dejar pasar, porque nos ofrece una visión realista de la escritora alejada del romanticismo de las últimas producciones sobre su obra, y que por ello se hace más cercana, de carne y hueso. Más de uno/a se reirá con las conversaciones sobre su obra o se emocionará con pasajes más reflexivos al final. Para mí ha supuesto descubrir una pequeña joya, pues teniendo el precedente de las últimas películas sobre Jane Austen y las adaptaciones de sus novelas, no estaba segura de que me fuera a gustar. Por cierto, que el boom Jane Austen va para largo, aun nos queda por ver “Lost in Austen” y “Jane Austen Handheld”, ambas comedias con “Orgullo y prejuicio” como telón de fondo.

Bueno, se me olvidaba comentar, aunque quede aquí algo descolocado, que la banda sonora es una maravilla, prácticamente toda a piano, muy evocadora y bonita.

[Si queréis saber un poquito más de Jane Austen, os recomiendo esta página]

Y si a alguien le interesan los subtítulos en español de la película, podéis encontrarlos aquí (para la versión de la PBS que está recortada. La BBC aun tiene que emitir en su cadena la película enterita).

FRASES:

[Apunto de presentarle a su pretendiente]
FANNY: Por favor, no esperes que sea ningún Mr. Darcy.
JANE: Querida, estamos en el mundo real. La única manera de conseguir un hombre como Mr. Darcy es inventándoselo.

[Antes de entrar al salón donde las esperan los invitados]
FANNY: Ahora ya puedes rechazar a todos los hombres casaderos de Kent.
JANE: Seré tan educada con ellos como su mal aliento me lo permita.

[Hablando sobre un hombre con el que Jane flirteaba]
FANNY: Y es feo.
JANE: Bien hecho, Fanny. Al fin has descubierto la verdadera razón por la que nunca escogí un marido.
FANNY: ¿Porque jamás encontraste uno lo bastante atractivo?
JANE: No. Jamás encontré a uno por el que valiera la pena renunciar al flirteo.

JANE: Las solteras tienen una espantosa propensión a ser pobres. Y la mejor receta que conozco para la felicidad son unos grandes ingresos.

BRIDGES: No puedes ocultarte detrás de tus inteligentes palabras tanto como quisieras.
JANE: Bien, porque mis inteligentes palabras pronto serán lo único que pondrá un tejado sobre mi cabeza… o sobre la de mi madre o la de mi hermana. Parece que voy a ser mi propio marido.
BRIDGES: Yo habría puesto un tejado sobre todas vuestras cabezas y te habría querido, querida Jane, hasta que la muerte nos separara.

DR. HADEN: Encantado de presentarme a ud. apropiadamente, Srta. Austen. Charles Haden, un admirador.
JANE: Me sorprende escuchar que lee usted novelas, Mr. Haden. No soy lo suficientemente inteligente para usted. Los caballeros leen mejores libros.
DR. HADEN: La verdad es que he leído muchas más novelas románticas que las convenientes para mi alma inmortal.
JANE: Tendrá que retirar la palabra “romántica”, si realmente quiere demostrar que ha leído las mías.

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OS dejo un fan trailer cortito y con subtítulos en español.