Marzo 2006


Hoy estoy poniéndome al día con internet, foros incluidos, y aunque he visto últimamente más películas de las que suelo ver (en realidad, unas dos o tres), no hay ninguna que me llame la atención para comentarla, y como me apetece actualizar el blog, aunque lo lea poca gente [¡hola Paco! A ver si actualizas el tuyo;] pues el primer tema que me ha pasado por la mente ha sido el de los Pre-rafaelistas, pero simplemente porque a esa corriente pertenece mi cuadro favorito. Si fuera más rica que J.K. Rowling, pagaría para que lo robaran para colgarlo en el salón de estar de mi castillo. El cuadro en cuestión es la “Ofelia” de Millais, y los Pre-rafaelistas fue un grupo de pintores del XIX que quisieron recuperar el estilo anterior a Rafael (como su nombre indica). No soy experta en arte, pero según parece, el movimiento empezó con obras religiosas y más tarde, plasmaron en sus cuadros escenas de obras del Quatrocento, Shakespeare y alto-medievales como las leyendas artúricas, con sus damas misteriosas y caballeros en brillantes armaduras. Son estos últimos los que más me llaman la atención. Una de mis carpetas favoritas que usé en mis años de universidad (ayyyy) era la mal llamada del yin y el yan, que representaba en cada cara mis dos pasiones: el cine y el arte pictórico centrado en los prerrafaelistas.. Me gustaba mucho decorar mis carpetas; tengo una que es casi una obra de arte con recortes de películas, aunque luego me daba vergüenza que me la vieran…
El caso es que el cuadro de Ofelia me fascina, y no por el personaje en sí, sino en como se plasma la escena, tan bien encuadrada, en una pose tan triste, solitaria, pero a la vez sensual. Aunque no pertenecen al movimiento romántico, que se da casi en la misma época creo, vistos estos cuadros en la actualidad tienen un aire romántico, y de nostalgia.

El cuadro representa la escena que le describe Gertrudis, madre de Hamlet, al hermano de Ofelia, Laertes:
“Allí, cuando trepaba para colgar en el árbol su corona silvestre, rompióse una rama pérfida, y cayó ella, y sus trofeos floridos en aquel arroyo de lágrimas. Extendidos sus ropajes en el agua, salía a flote cual sirena, y cantaba estrofas de antiguas canciones, inconsciente del peligro, o como hija del agua, acostumbrada a vivir en el propio elemento. No pasó mucho tiempo, sin embargo, sin que el peso de sus vestidos, empapados de agua, arrebatara de sus cánticos a la infeliz, arrastrándola al cieno de la muerte.” (la negrita es justo el cuadro)

Ésta es la pobre Ofelia, convertida en un ser sin salida, en un entorno lleno de secretos, intrigas, tramas, venganza, ambición, dudas y muerte, que la acaban volviendo loca. Despreciada o abandonada por los hombres que ama: Hamlet, el amante que la acusa de traidora y le rechaza aconsejándola que se meta a monja; y Polonio, su adorado padre, despreciable a los ojos del lector, que acaba muerto a manos del primero. Con todo esto y con su único hermano ausente, la inocente (aparentemente) Ofelia se desquicia, y huye de la trágica realidad embelesándose con las flores y con viejas canciones. En ese mundo de escapismo, encuentra la muerte, o quizás la buscaba. Una vez muerta, en su entierro, aparece Hamlet, quien tan oportuno como de costumbre dice lo siguiente: “Yo amaba a Ofelia. ¡Y ni el amor de cuarenta mil hermanos, por mucho que fuera, podría sobrepasar el mío!”. “A buenas horas”, hubiera dicho ella desde el Más Allá.

Un verano hace siglos pinté en un ladrillo la escena, una copia mediocre de esa obra de arte. E incluso he tratado de reproducir de forma fotográfica esa escena en la piscina (otro fracaso, y además cómico). En fin, que el cuadro es una maravilla, aunque para gustos….

Director: Trevor Nunn

Actores: Helena Bonham Carter, Cary Elwes, John Wood, Michael Hordern.
Al morir En
rique VIII de Inglaterra, el trono pasa su hijo Eduardo VI, un niño de 15 años de salud muy débil, quien hereda la soberanía sobre un país dividido entre católicos y protestantes. John Dudley, jefe de la cámara real, viendo próxima la muerte del joven rey, y temiendo que con la siguiente heredera, Mary (hija mayor de Enrique VIII), el país caiga en manos papistas, realiza un plan: casa a Lady Jane, cuarta en la sucesión al trono, con su hijo, Guilford Dudley, mientras intenta convencer al moribundo rey de que deje la corona a ésta. De esa manera, con Jane en el trono, seguirían los protestantes en el gobierno, y el propio Dudley podría tener influencia más que suficiente para obrar a sus anchas. Pero no cuenta con el carácter fuerte e innovador de la joven pareja, ni con la traición del resto de los miembros de la cámara. Como resultado, Jane y Guilford se convierten en víctimas inocentes de las intrigas y políticas palaciegas.

La película no sólo se centra en este contexto histórico, si no que además relata de forma bastante inocente y edulcorada la historia romántica entre Jane y Guilford, dos jóvenes con aparentemente nada en común, que se odian en un principio, pero que con el tiempo, empiezan a amarse apasionadamente, haciéndose inseparables. Ambos, con sus diferencias forman las dos caras de una moneda, que representa la inocencia, el idealismo y la ilusión juvenil de poder cambiar el mundo.

Qué desilusión, al buscar información sobre los personajes, cuando leí que en realidad se odiaban mutuamente, y que Lady Jane era una joven de gran inteligencia y testaruda, algo que se muestra en la película, pero de forma algo limitada, prestando más atención al romance.

La película en general me ha gustado, porque el contexto histórico está muy bien plasmado y las interpretaciones de todos los personajes son excelentes. La ambientación, vestuario, etc, también de sobresaliente. Si la parte romántica de la película hubiera sido menos cursi, por así decirlo, sería una película redonda, aunque hay momentos divertidos, y otros bastante bonitos.

Frases:

Jane (leyendo a Platón): “El alma se eleva hacia un mundo que es eterno… invisible, pero al llegar allí, está segura la dicha y mora de por vida en el paraíso.”

Jane: Guilford… ¿Ha de ser siempre así? ¿Es que el fuerte no puede ser bondadoso?

Sra. Ellen: El proverbio dice que un milagro dura nueve días, y después el cachorro abre los ojos. ¿Qué sucede el décimo día?

John Dudley: Un perro vivo es mejor que un león muerto.

Jane: La próxima vez que vea tu rostro, que sea para toda la eternidad.

Tiene 4 estrellas en el imdb

Ya me acabé de leer “Harry Potter y el Misterio del Principe”, o como hubiera quedado mejor, “HP y el Príncipe Mestizo” (Half-blood prince). No puedo decir que sea mi favorito puesto que el anterior me gustó muchísimo más. Aun así, como siempre, al acabar te deja con ganas de más historia, con la miel en la boca, y aun queda un año largo para que se publique el séptimo y último libro, donde se supone que se desvelarán todos los misterios que se han ido acumulando a lo largo de todos los libros y en especial, a partir del 5º y 6º. Del 6º no me ha gustado la importancia que se le da a todos los temas de amoríos de los adolescentes. Antes se sabía que había algo entre los personajes, pero estaba contado sutilmente, más dejando ver entre líneas que explicando directamente qué está pasando. Pero bueno, al menos, estas historietas no son melodramáticas, e incluso están contadas con mucho sentido del humor e incluso de forma cachonda.
Me ha gustado mucho la idea del Príncipe Mestizo, y me ha dejado “destrozada” el final, porque te hace pensar mucho, y no me ha sorprendido nada, al buscar en internet, después de acabarme el libro, que hubiera teorías bien desarrolladas sobre ciertos acontecimientos que ocurren en los últimos capítulos. Lo cual induce a crear hipótesis sobre qué pasará con ciertos personajes en el séptimo. Y lo cual te hace desear más intensamente que J. K. Rowling se de prisa en acabar su criatura.
Siguiendo con el libro, he echado de menos un mayor protagonismo del personaje de Lupin, y me he quedado con las ganas de conocer la explicación sobre cierto velo que aparece en el 5º libro, al igual que deseaba saber algo más sobre los merodeadores.
J. K. Rowling dijo que no pretendía hacer el séptimo libro mucho más grueso que el quinto (casi 900 páginas), pero con la de cosas que le queda aun por explicar de los personajes principales y secundarios, de acontecimientos del pasado, y de la propia aventura que vivirá Harry y sus amigos… tal y como ella escribe, me parece muy difícil que el libro tenga menos de 900, pero igual me equivoco, y lo escribe todo muy resumido. Aun queda mucho para descubrirlo…Y ahora, dibujitos:
Estos son mis dos primeros intentos medio serios de colorear con el photoshop. O es muy difícil o es que no conozco la forma fácil de hacerlo. Y encima las sombras nunca han sido mi fuerte, no sé dónde colocarlas ni cómo. De hecho en el primer dibujo, me ha desaparecido la pierna de Lupin; aunque ha de imaginarse que está ahí, entre las sombras.
Spoiler de una de las historias secundarias de Harry Potter 6. Nada que ver con la trama principal de Harry y Voldemort, etc.

http://img66.imageshack.us/img66/6531/lt2wg.jpg
http://img389.imageshack.us/img389/3813/lupintriste2yi.jpg

El primer dibujo corresponde al siguiente texto (está en clarito para quien no quiera enterarse de qué va la escena):- ¿Lo ves? – dijo entonces una agresiva voz. Tonks fulminaba con la mirada a Lupin – ¡Fleur sigue queriendo casarse con él, aunque lo hayan mordido! ¡ A ella no le importa!
- Es diferente – replicó Lupin moviendo apenas los labios y poniéndose tenso -. Bill no será un hombre lobo completo. Son dos casos totalmente…
- ¡Pero a mí tampoco me importa! ¡No me importa! – gritó Tonks agarrando a Lupin por la perchera de la túnica y zaradeándolo -. Te lo he dicho un millón de veces…
(…)
- Y yo te he dicho a ti un millón de veces – replicó Lupin con la vista clavada en el suelo para no mirarla – que soy demasiado mayor para ti, demasiado pobre, demasiado peligroso…

El segundo dibujo no pertenece a ninguna escena en particular; podría encajar en varios momentos del 5º y 6º libro, pero sería pura coincidencia. Se trata de un Lupin triste después de una lucha. Está demasiado oscuro, y no se ve muy bien, pero está hecho para que no sea vean tanto los defectos del dibujo (un recurso fácil jeje).

Director: Terrence Malick
Intérpretes: Q’Orianka Kilcher, Colin Farrell, Christian Bale.
Llegan 3 barcos a las costas de Virginia; cansados del viaje deciden crear allí mismo una colonia, Jamestown. El capitán John Smith es enviado en una expedición a lo desconocido para tratar con el jefe de la tribu indígena más cercana; pero son atacados por estos, y él es tomado prisionero. A punto de ser ejecutado, la hija del jefe, la princesa Pocahontas (nunca escuchamos su nombre), impide que su muerte se lleve a cabo, y a partir de ahí empieza a convivir con los indios, a conocer su modo de vida, la utopía de la convivencia y, como no, la princesa y él se enamoran. Smith es liberado y regresa al fuerte, donde sus hombres se mueren de hambre, y sus vidas no pueden ser más distintas a las de los indios en su comunidad.
Esto es sólo un tercio de la película, en la que no hay casi diálogos, y donde predomina el sonido ambiente, anteponiéndolo a cualquier adorno musical. La historia es “narrada” por los personajes, que expresan en voz en off sus pensamientos, sentimientos y sensaciones.
Como la mayoría ya sabe (sobretodo si se han visto las películas de Disney), la historia de Pocahontas no termina con John Smith y su partida, sino que ella se llega a casar e incluso viaja a Inglaterra donde tiene una recepción con los reyes. La idea de ver una película que tratara con realismo y sin sentimentalismo la trayectoria vital de esta princesa india era más que interesante, pero creo que el director se llega a perder en su propia película, se pierde y vuelve a encontrar el camino, pero el resultado en mi opinión es el de una historia que te deja fría, que no llega a conmover ni a tocar la fibra del espectador, y que para colmo se hace interminable.
Si que es verdad que hay imágenes muy hermosas, y que las escenas en el fuerte poseen gran realismo por su crudeza en el sentido de miseria en el modo de vida de los colonos. Pero esto no es suficiente para engancharte con la historia. Por dárselas de pretenciosa en cuanto a realismo, falla al no mostrar la verdadera naturaleza del ser humano; la voz en off no es suficiente para comprender a los personajes y sus acciones, sobretodo a John Smith. La cámara se recrea en planos fijos mostrando un árbol, un rostro, un paisaje, y llegas a preguntarte si esto nos conduce a algún sitio.
Aun así, creo que si esta película la hubiera visto en casa, tumbada en el sofá, la hubiera disfrutado, como me pasó con “Ludwig”, un tostón de época de lo más refinado.
He leído por ahí que a la gente que le ha gustado “El Nuevo Mundo” la consideran una obra de arte y la ensalzan como algo fuera del estilo hollywoodiense y de las historias vacías que se ruedan hoy en día. Creo que para gustos, colores. Puedo entender el estilo de dirección de Malick, su intención o el mensaje. Pero en su conjunto, queda una obra sin pizca de emoción, cuyos personajes te dejan indiferente.
No me hubiera importado ver a un John Smith más mezquino, que no actuara tanto a la sombra, sino que mostrara más abiertamente la parte negativa de su forma de ser, y a una Pocahontas menos inocente (parece que todo sea nuevo para ella, incluso su propio mundo). El único que más o menos está bien representado es John Rolfe, y para mí su parte es lo que más me gustó de la película.
Me sorprendió ver a un montón de rostros conocidos (que no famosos) haciendo de secundarios; algunos incluso sin diálogo, lo cual no dice mucho puesto que ni siquiera los protagonistas habla demasiado.
Aun espero la película definitiva sobre Pocahontas. Mientras tanto, me quedo con la de Disney, que al menos tiene canciones.